and i am alive i am alive i wanna grow

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la música, para nuestra suerte, siempre va a estar ahí. y sus buenos discos nos irán llegando… toparse con Richard Ashcroft es una buena experiencia. el inicio orquestal, de breve percusión sabrosa en “A Song for the Lovers“, es la excelente bienvenida del Alone with Everybody. la mayoría de veces, la voz de Ashcroft se mueve sobre una nebulosa instrumental muy bien texturada. hay que elogiar el trabajo de producción en estas canciones. en Alone with Everybody se escucha a un Ashcroft inteligente y de una visión clara de lo que desea. impacta el cómo puede ampliar su sonido. es un sujeto que quiere trabajar con la música. me gusta la placidez que contagia. y sus letras personales. no ha hecho un disco que nos apresure, sino uno que, sutilmente, nos va moviendo lento… una buen conjunción entre backgrounds orquestales y eléctricos, casi cósmicos, se puede disfrutar en “Brave New World“. la voz de Ashcroft no se enfrasca orgullosamente. es una voz cumplidora. y cumple muy muy bien. hay un buen devaneo sonoro en “New York“. la trompeta suena extraña, inquieta e hipnótica. los matices más heartbreaking están en “You on My Mind in My Sleep“. tiene un middle de aguerridas guitarras espaciales con violines delicados. el flaco Aschcroft no desperdicia segundos. ni uno solo. ya me volví fan, qué voy a hacer. aunque podría decirle que pecó un poquito de predicador en “Crazy World“. si te gustaba “Lucky Man” del buenísimo Urban Hymns, te va a gustar “On a Beach“. calmada. solar. y de voces circulares. dan ganas de palmear en “Money to Burn“. irradia buena vibra. también está la optimista “C’mon People (We’re Making It Now)“. el disco termina con “Everybody“. pensativa. y climática… Ashcroft se despide bien. el carro rojo nos aleja poco a poco. no hay muchos autos. pero atrás ese flaquito se sube el cierre hasta el cuello. da la vuelta y camina quién sabe a dónde. (respuesta: su camino es el correcto).

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